RITOS, RITUALES Y VIDA

Los rituales son consustanciales al ser humano. Culturas, pueblos y siglos los han visto desplegar sus alas de ave fénix y sobrevivir, reinventarse y engendrar hijos eternos. Su origen es tan diverso como su razón de ser: compromiso, pertenencia, seguridad, fortaleza… pero siempre con un denominador común, alcanzar el bienestar.

La evolución tiene la mala costumbre de diluir, estandarizar y clasificar, formas de vida y relaciones con el entorno. Un proceso casi profiláctico que aísla al hombre de lo que un día fue su motor, su forma de vivir. Los ritos para atraer la lluvia, cargados de esperanza y emoción han sido sustituidos por la app de turno que reduce a ambas, al muy probable error en los cálculos de la evolución de una borrasca.

Pero “el norte recuerda”. Los años, no han conseguido resetear una especie de memoria ancestral que habita en pequeñas dosis en cada uno de nosotros, que nos exige conectar con ese lado mágico y absolutamente irracional que nadie tiene en público pero que jalea curiosidades en petit comité. El mismo que nos alienta a creer, que la rutina no reparte el juego y que somos nosotros los que aún decidimos nuestro destino.

Y apelo a él cada noche de días buenos y de días para olvidar, cuando levanto un paréntesis entre el mundo y yo exigiéndole al tiempo que me pertenezca. A veces cinco, a veces veinte pero siempre minutos robados a la pereza, a la prioridad o al cansancio, minutos que invierto en mí, para mí, porque la belleza, lejos de ser lo que su mala fama de superficialidad sugiere, es una forma, tan lícita como otra, de sentirse bien.

Y os invito, porque ordenar sonaría muy autoritario aunque ganas no me faltan, para que arrebatéis a un día sobrado de horas, unos discretos minutos para apostar por vosotros mismos y que construyáis rituales ad hoc para remendar, en la medida de lo posible, un “estar” bien o mal, resultado del día a día.

Y disfrutad, esto sí en modo imperativo, porque las armaduras de personas normales son de materiales poco resistentes. Tienden a resquebrajarse por las inclemencias del paso de la vida o por el peso de la desesperanza que, muchas veces, radica en sentir que nada pequeño puede detener el descenso hacia el abismo. Mentira. Las pequeñas alegrías construyen castillos mucho mejor cimentados que los grandes logros.

Convirtamos la rutina en viento a favor que ponga los primeros ladrillos de un buen mañana porque el precio de vivir hoy, ya lo pagamos al despertar.

 

2 comentarios en “RITOS, RITUALES Y VIDA

  1. Como siempre, Maravillosa Vicky.
    Me has puesto una sonrisa en la cara y un fuego en el corazón.

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