Fototipos de piel, todo lo que necesitas saber

La protección solar es innegociable. No sabemos vamos cuantas veces vamos a escribir esto pero sí sabemos que nunca nos cansaremos de repetir que ese es el mejor tratamiento antiedad para tu piel. Y no solo eso sino que es la mejor prevención contra el cáncer de piel.

¿Cómo elegir el mejor protector solar para la piel?

Pero elegir el protector solar más adecuado para tu tipo de piel y necesidades, sabemos que puede convertirse en una ardua tarea. Comencemos por saber cual es la resistencia de nuestra piel a la exposición solar sin protección. Es decir, cuánto tiempo podemos estar expuestos al sol hasta que nuestra piel empiece a enrojecerse.

Un factor a tener en cuenta al respecto es el tono de piel, diferente en cada persona, llamado fototipo. Su clasificación se realiza teniendo en cuenta la tonalidad, capacidad de broncearse y el tiempo mínimo que tarda la piel en mostrar una quemadura tras haber estado expuesta al sol sin protección.

TIPO* (Fototipo)
TIEMPO DE EXPO.* SIN QUEMADURA (Tiempo de exposición sin quemadura)

¿Qué número de protector solar necesito?

Teniendo claro cuál es nuestro fototipo, el paso siguiente es descifrar el significado del número que acompaña al protector (el factor) y desterrar la idea de que un número más alto, protege más intensamente e impide, como consecuencia inseparable, el bronceado. Tanto el 15, el 20, el 30 y el 50 protegen IGUAL. El número, lo que en realidad indica, es un mayor o menor tiempo de protección. Es decir, un factor 50 protege durante más tiempo que un factor 15, pero no mejor.

Para saber el tiempo aproximado que un factor nos protege, hay que multiplicar los minutos que por nuestro fototipo podemos exponernos al sol sin quemarnos, por el factor que utilicemos. Pongamos un ejemplo:

Un fototipo II puede estar entre 15-20 minutos sin quemarse (teóricamente), y suele usar factor 50. Para conocer el tiempo, multiplicamos 15 (minutos) por 50 (factor), con un resultado de 750 minutos. Lógicamente, esta es una cifra orientativa ya que estas pruebas se llevaban a cabo en laboratorios, con condiciones ideales, pero al usar los solares en el exterior, puede haber muchos factores que puedan distorsionar el valor del SPF. Como por ejemplo cambios en la humedad del ambiente; exposición a luz UV más intensa de la probada (como en una playa a las 12 de la mañana); exposición al agua o al sudor; aplicación no uniforme o incluso elementos que retiran el producto de la piel como la arena, la hierba, el roce con la ropa, actividades deportiva; capacidad de penetración cutánea del filtro; el modo de aplicación. También, dependiendo del espesor de la capa de filtro solar aplicada sobre la piel, el poder de protección puede variar sensiblemente.

El factor nos puede ayudar a hacer un cálculo del tiempo de protección pero los factores externos van a hacer que sea mucho menor y por lo tanto creeremos que estamos protegidos cuando no lo estamos. Por eso debemos usar el sentido común para saber cuando debemos reaplicar la protección solar.

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