PROTECTORES SOLARES (II) – LOS SUPERPODERES

Segunda parte de las crónicas solares vampíricas. Conocidas nuestras necesidades (os remito a la primera parte), pasamos a elegir el súper poder con el que queremos combatir en la batalla contra el sol: los filtros.

No os voy a engañar, no es demasiado divertido, solo hay dos opciones válidas (escudo o transformación) y otra a medio camino, pero ninguna es perfecta:

Físicos: actúan reflejando la luz solar. Crean una pantalla blanca en nuestra piel que no permite que la luz incida. Su mayor pro es que no se absorben y el contra, que dejan la cara ligeramente pálida. Los más usados son el óxido de zinc y el dióxido de titanio.

En el intento de eliminar ese efecto “cara papel”, se ha recurrido a reducir el tamaño de las partículas a nivel microscópico (nanopartículas) con el problema asociado de que, dadas sus dimensiones, sí son absorbidas por la piel y son extremadamente difíciles de controlar, pudiendo colarse en el torrente sanguíneo y en los tejidos, provocando alteraciones a nivel celular.

Químicos: funcionan transformando la radiación en calor. Su mayor ventaja es que, a nivel cosmético, son muy agradables de usar y no dejan residuo. Su contra es que la piel los absorbe y está demostrado que pueden provocar alergias, aunque no solo esto, numerosos estudios acusan a estos filtros de ser disruptores endocrinos que, al ser absorbidos por la piel, pueden interferir en los procesos hormonales del cuerpo. Los más usados: Octylcrylene, Octinoxate, Avobenzone, Oxybenzone y Octisalate.

Naturales: existen aceites vegetales que protegen a la piel de forma natural, como pueden ser: el aceite de coco, el aceite de aguacate, el de avellana, el de semillas de algodón, etc. Añadidos a una formulación, aportan un extra de protección y de nutrientes muy beneficiosos, incluso se pueden utilizar de forma previa a la utilización de un protector solar para que nuestra piel esté en mejores condiciones, pero la sabiduría vampírica no recomienda sustituir un filtro de los anteriormente descritos, por uno de estos productos, a no ser que arder sea el objetivo.

Ante este panorama, la elección del protector solar no parece muy sencilla. Nos movemos en las aguas pantanosas del “elijamos por eliminación”. En mi opinión, lo mejor es un filtro físico sin nanopartículas que contenga ingredientes naturales. Palabra de vampiro.

Si en este punto piensas que eres un mero espectador cuyo papel se limita a bañarse en protector solar, te voy a convencer de lo contrario. ¿Cuántas veces has oído hablar de los antioxidantes? Son sustancias que contrarrestan la acción de unos desgraciados llamados “radicales libres”. Estos son liberados de forma natural por las células y son neutralizados por aquellos. Factores como la contaminación, una mala alimentación, consumo de alcohol o tabaco o el sol, desequilibran este balance y aumentan el número de radicales libres que, al no poder ser “controlados”, provocan daño a nivel celular. Una forma de protegernos contra el sol es alimentar a nuestra piel para que sea más resistente. El consumo habitual de frutas, verduras, pescados y frutos secos, contribuirá a frenar el daño que la radiación solar puede provocarnos.

En resumen: ¡póntela, pónsela! A ti y a tu piel. No es algo banal, no es una frivolidad, no es belleza… ¡es salud!

Pd: y que el rojo cangrejo es difícil de combinar, para qué nos vamos a engañar…

2 comentarios en “PROTECTORES SOLARES (II) – LOS SUPERPODERES

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