SOBREVIVIR CON LO BÁSICO

Unos de mis sueños siempre fue visitar Machu Picchu, no sé si porque de pequeña lo veía muy lejano y de paso imposible o porque mi amor al arte ya empezaba a florecer.

El hecho es que hace unos años el sueño se convirtió en realidad y Perú fue mi primer gran viaje. Y desde entonces declaro mi amor eterno al altiplano andino, a la carne de alpaca, a las pizzas a la leña de Arequipa, a las tartas de 3 pisos de Puno y al Camino Inca por demostrarme lo osada que es la ignorancia: la valentía de realizar los 4 días con sus 3 noches solo es posible cuando una piensa que trekking es igual a un lindo paseo por el campo. Y no amiguis, fue una experiencia muy enriquecedora a la par que dura como ella sola.

Pero que sepáis que quiero repetir porque Machu Picchu bien merece las lágrimas que derramé (el derrumbe mental fue mucho peor que el físico) y el frío más infernal a 4000m de altura. Prometo equiparme mucho mejor y sobre todo mentalmente. Ya sabéis que el poder mental es infinitamente más poderoso que el físico (aunque tampoco descarto pasar un poco por el gym antes de este gran viaje) y una hazaña como esta requiere de ambas cosas.

Por aquel entonces mi pasión por la cosmética existía aunque estaba un poco adormilado. Durante el Camino Inca el hidratarse pasó a un segundo, tercero e incluso a un último plano. Los “momentos beauty” no existían. Para belleza la que veían mis ojos cada día. Disfrutar de esos paisajes era lo más.

“No sin mis cremas” era mi leitmotiv pero en mi defensa diré que además del Camino Inca, también pude sobrevivir durante 3 días sin ninguna de ellas en medio de la selva amazónica. La emoción de estar al 90% de humedad y de comer arroz en hoja de loto, hizo que mi neceser se olvidara en la oficina del touroperador. Y vivir esos días con una simple pastilla de jabón te hace darte cuenta de todo lo que nos sobra en nuestra vida cotidiana y en nuestro neceser también.

Prometido que siempre intento reducirlo al máximo, a la mínima expresión, y soy capaz de confeccionar un neceser de equipaje de mano para semanas. Pero es poder facturar la maleta y sacar el espíritu de Attariat y por supuesto querer llevarme toda la tienda! Y no queridos, no es necesario porque mi vida viajera me ha demostrado que puedo sobrevivir con lo básico y que nunca utilizo ni la mitad de lo que llevo. No sé por qué pero acaba dándome pereza y el ritual beauty se minimiza mucho.

Un viaje no es para experimentar con nuevos productos (o sí) pero alguna que otra muestra puede caer ¿no? Así que sacad a pasear esas millones (y sé que no exagero nada de nada) de muestras. Vuestros cajones os lo agradecerán y vuestro equipaje de mano también.

Que levanten la mano las valientes, ¿podríais sobrevivir con lo básico?

 

 

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