MALDIVAS Y LO INNEGOCIABLE

Maldivas y sus aguas turquesas….sí, esas que hacen que tu mirada se pierda en el infinito y más allá, esas que provocan que entres en dudas existenciales: o sigo perdida en el horizonte o me dedico a dejar constancia gráfica para la posteridad. Y esa duda os aseguro que no os abandonará durante toda vuestra estancia. Porque no he visto aguas que te atrapen de tal manera como lo hacen las de Maldivas.

Estas islas son muy pero que muy instagramer e invitan mucho (yo diría que demasiado) a sacar a la egoblogger que todas y también todos llevamos dentro. Por eso una de las obsesiones cuando llegas a Maldivas es sacar la foto perfecta. Una foto que englobe ese paisaje hipnotizador y por supuesto a una misma. Y que mejor momento que cuando haces snorkell y cuando visitas un sandbank (banco de arena). Advertencia, no podéis iros de allí sin visitarlo.

Hacer snorkell es de las pocas actividades acuáticas que me gustan por no decir la única. Me encanta la playa pero no sé por qué, le tengo mucho respeto y digamos pánico al agua. No tengo ningún episodio traumático en el mar (excepto uno mini en Australia que ya os contaré en otra ocasión aunque el miedo ya lo sufría de antes) así que supongo vendrá de serie en los genes.

Si hay algo totalmente innegociable en Maldivas es el protegerse del sol. Y si vais a pasar mucho tiempo en el agua, todavía más. En los últimos años he desarrollado una gran obsesión por la protección solar y así se lo hago saber a toda persona que esté a mi lado cual Señorita Rottenmeier. Da igual si tengo mucha o poca confianza con ella, lo importante es comunicar el mensaje: protegerse del sol SÍ o SÍ, no ha lugar a discusión. Y no sólo usando cremas sino también cubriendo la piel lo máximo posible.

Lo mejor si vais a practicar snorkell es usar una camiseta para que los rayos solares no incidan directamente en piel (yo creo que necesitaría un traje de neopreno como mínimo!). Tened en cuenta que vais a pasar mucho tiempo en el agua y cuanto más tapados estéis mucho mejor. Ahí yo fui muy precavida, mi crema solar y mi camiseta. Pero claro, esto de hacer un tour es un poco estresante. Fondeas en un sitio, te tiras al agua, alucinas con el fondo marino y súbete otra vez a la lancha. En cinco minutos llegas a otro punto y otra vez vuelta a empezar. Y en ese pequeño margen de tiempo, entre que te secas un poco pensando todavía en la maravilla que acabas de ver y la prisa que te meten para que otra vez vuelvas a ver peces de colores, pues se te olvida algo muy importante: reaplicar la protección solar. Pero tranquilos, que este fue sólo el aperitivo de lo que no debes hacer si vas a un destino de sol y playa.

En el último fondeo íbamos a ver tortugas! Y claro se me encendió la luz de egoblogger: aquí hay que hacer una foto bonita, única, increíble. ¿Y qué fue lo primero que hice mal? Quitarme la camiseta, ¡error! ¿Y lo segundo y peor? no aplicar más crema solar ¡error elevado al cuadrado!

Menos mal que por lo menos una de ellas se dignó a saludarnos y allí estaba yo, tortuga arriba, tortuga abajo, disfrutando del momento pero también a la caza y captura de mi retrato para la posteridad con ella. ¿Lo conseguí?.….pues no, no conseguí mi objetivo. Ni foto buceando cual sirena, ni selfie con la tortuga. Pero la pena se me quitó cuando llegué al sandbank.

Decir que sufrí otra vez el Síndrome de Stendhal se queda corto. Esa arena blanca y esos colores de agua que parecían que estaban “photoshopeados” no podían provocar sino que siguiera cometiendo el mismo error en bucle: no reaplicar la protección solar. Pero es que Maldivas invita mucho a sacar a la egoblogger que llevas dentro. Mucha pose, mucho repetir fotos pero tu piel se quema por momentos y ni cuenta te das hasta que llegas al hotel y ves reflejado en el espejo a un gambón tal cual.

 

Me llevé momentos maravillosos de este viaje pero también aprendí que las aguas turquesas son bonitas a la par que traicioneras. Su belleza te hipnotiza y hace que te olvides que tu piel es blanca tirando a transparente y que necesitas toneladas de crema solar. Y por supuesto aprendí que no tengo alma de egoblogger así que le sigo dando a la cosmética que ahí sí me veo con futuro.

Maldivas simplemente se disfruta sentada en la arena y mirando al mar…..el lujo de disfrutar de ese paisaje, no tiene precio.

2 comentarios en “MALDIVAS Y LO INNEGOCIABLE

  1. Cada vez que hablamos mis ganas de que llegue agosto aumentan!!! Gracias por las recomendaciones, eres un solete!

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